Qué tendencias en carga VE marcarán el 2026
Ariadna Arias - FEBRERO 13, 2026 - Coches eléctricos

Estamos entrando en una fase de la electromovilidad en la que los camiones se cargan a más de 1 MW, los hubs se han convertido en áreas de ocio y los coches empiezan a comportarse como pequeñas baterías conectadas al sistema eléctrico. Y 2026 marca un punto de inflexión: sube la potencia, se consolidan nuevos modelos de negocio y los vehículos empiezan a hablar de tú a tú con la red eléctrica.
A partir de la experiencia de varios proyectos en Europa y de la evolución tecnológica de los últimos años, se pueden identificar cinco grandes tendencias que van a definir la carga rápida y ultrarrápida en esta nueva etapa.
1. Megawatt Charging System
En 2026, el Megawatt Charging System (MCS), un sistema para recargar un camión a más de 1 MW va a dejar de estar en fase de experimentación para empezar a instalarse. El MCS pretende que un vehículo pesado con baterías de entre 200 y 600 kWh pueda cargar en máximo 45 minutos.
Eso significa que, durante la pausa reglamentaria de un camionero, el vehículo puede pasar de casi vacío a preparado para seguir ruta, sin alterar la operativa de transporte. Para lograrlo, fabricantes de cargadores, empresas energéticas y operadores de autopistas llevan años probando interoperabilidad entre equipos y estándares. Esa fase de test está prácticamente cerrada y ahora llega la comercialización: primeros hubs con MCS en países como Noruega y proyectos en marcha con entregas previstas para la primera mitad de 2026. La existencia de un estándar de megavatio compatible a escala internacional es la pieza que faltaba para que las flotas de larga distancia vean la electrificación como algo viable en un contexto en el que la logística en la electro movilidad sigue siendo uno de los mayores obstáculos a superar.
2. La carga ultrarrápida deja de ser premium y se convierte en el nuevo estándar
Si hace unos años un cargador de 150 kW parecía el techo tecnológico, en 2026 hablar de potencias de hasta 350 kW ya no impresiona a nadie. La carga ultrarrápida por encima de ese umbral empieza a generalizarse y llegan infraestructuras de nueva generación capaces de ofrecer hasta 500 o 600 kW por toma, con arquitecturas modulares que permiten repartir la potencia según la demanda.
¿Cómo hemos logrado este avance? Por un lado, las baterías de los coches eléctricos crecen en capacidad y mejoran en química, lo que permite admitir potencias de carga más altas durante más tiempo. Por otro, las flotas, tanto de reparto urbano como de media distancia, ya no necesitan recargar durante tanto tiempo. En países pioneros ya existen hubs en los que un turismo puede cargar a 200 kW mientras un SUV o una furgoneta se acercan a los 400 o 500 kW, según lo que admita el vehículo.
3. Los hubs de carga se convierten en destinos con servicios
Otra tendencia clara de 2026 es el cambio de concepto de electrolinera aislada a gran hub de carga pensado como destino de ocio, con espacios donde tenga sentido parar 20 o 30 minutos.
En varias ciudades europeas empiezan a proliferar estaciones con más de una decena de plazas de carga, techadas, con zonas de espera agradables y servicios a la altura de una pequeña área comercial: cafeterías, tiendas, baños cuidados, wifi, espacios de trabajo o incluso pequeñas áreas de juego para niños. Un ejemplo es el hub de EVN en Amstetten (Austria), que reúne 16 plazas de recarga con potencias de hasta 360 kW.
4. Carga como servicio
El modelo de Charging-as-a-Service (CaaS) sigue ganando terreno y empieza a cambiar la forma en la que se instalan los cargadores de los VE. En lugar de que una empresa o propietario asuma toda la inversión es un tercero el que ofrece todo el paquete de instalación, operación y mantenimiento. Para el cliente, eso significa menos coste inicial y una entrada mucho más sencilla en la recarga rápida.
Un ejemplo es Ekoen, un operador polaco que ofrece un servicio de recarga “llave en mano”. En su hub de carga de Postępu 14, en Varsovia, equipado con cargadores SAT400 de Ekoenergetyka, gestionan la electrificación de la flota de AstraZeneca de la siguiente manera: el conductor deja las llaves en recepción y, luego, un operador de Ekoen se ocupa de mover el coche, enchufarlo, cargarlo y devolverlo a su plaza con la batería llena.
5. Del coche como carga al coche como batería: V2G y V2H se consolidan
La última gran tendencia tiene más que ver con el sistema eléctrico que con el coche en sí: la integración de funciones bidireccionales como Vehicle-to-Grid (V2G) y Vehicle-to-Home (V2H). Los puntos de recarga se diseñan pensando en que el vehículo pueda recibir energía y devolverla mientras está aparcado, ayudando a estabilizar la red en momentos de pico de demanda o aportar energía a una vivienda en combinación con paneles solares. Gracias a el V2G y el V2H, el usuario puede recibir facturas más bajas si programa la carga cuando la electricidad es más barata y permite que el coche devuelva energía en horas punta. Para el sistema eléctrico, supone una forma más barata y sostenible de gestionar los picos, sin necesidad de sobredimensionar tanto la generación.
6. Solar + baterías: cargadores que generan su propia energía
Otra de las tendencias para 2026 es el matrimonio entre recarga y renovables. En Estados Unidos, más de un tercio de las nuevas estaciones de carga se construyen ya con paneles solares y sistemas de almacenamiento propios, reduciendo la factura y permitiendo a los VE operar en cualquier clima. Grandes cadenas de retail están aprovechando las cubiertas de sus aparcamientos para instalar fotovoltaica y ofrecer recarga a clientes y empleados. En áreas rurales, los cargadores solares off-grid permiten cubrir rutas donde reforzar la red sería demasiado caro. Esta combinación solar + batería + cargador acabará llegando también a muchos hubs europeos, sobre todo en países con alto recurso solar.
7. La carga en casa se vuelve más inteligente
Aunque la recarga rápida y ultrarrápida acapara titulares, la realidad es que la mayoría de propietarios de coche eléctrico siguen cargando principalmente en casa. La diferencia en 2026 es que los puntos domésticos son mucho más sofisticados: potencias de 12 a 19 kW, integración con placas solares y baterías domésticas, y apps que recomiendan las horas más baratas para enchufar el coche.
En algunos estados y países, los programas de incentivos ya incluyen la obligación de que sea smart, es decir, capaz de comunicarse con la distribuidora o el agregador para modular la carga según el estado de la red.
8. Comercios, hoteles y oficinas: la recarga como reclamo
La recarga rápida se está convirtiendo en un servicio más dentro de la propuesta de valor de muchos negocios. Centros comerciales, supermercados, hoteles, hospitales, estadios o aeropuertos instalan cargadores para atraer clientes y mejorar su imagen de sostenibilidad.
En Estados Unidos, esta tendencia se ve impulsada por créditos fiscales que cubren parte de la inversión y por una preferencia creciente de los usuarios por establecimientos donde pueden cargar mientras consumen otros servicios. En Europa, el movimiento es similar: los hubs urbanos en parkings y polos comerciales se multiplican, y la línea entre electrolinera y punto de recarga en destino se hace cada vez más difusa.
9. Carga inalámbrica y carreteras que recargan en marcha
En 2026, algunas ciudades estadounidenses están desplegando bases de carga inalámbrica en aparcamientos, aeropuertos y paradas de taxi donde el vehículo se recarga simplemente aparcando sobre una placa en el suelo. Además, varios estados experimentan con carriles que permiten recargar durante la marcha mediante bobinas bajo el asfalto.
Son proyectos aún piloto, pero apuntan hacia un futuro en el que parte de la recarga será invisible para el usuario.
10. Interoperabilidad y estándares
Otra lección aprendida estos años es que la fragmentación mata la experiencia de usuario. De ahí que 2026 esté marcado por la consolidación de estándares de conexión y pago. En Estados Unidos, el estándar NACS (North American Charging Standard) se ha extendido a la mayoría de marcas, mientras muchas estaciones siguen ofreciendo también CCS.
En paralelo, las plataformas trabajan para unificar sistemas de pago y roaming para que puedas cargar con una tarjeta o app en casi cualquier red. En Europa, la regulación AFIR empuja en la misma dirección: mayor transparencia de precios, métodos de pago abiertos y obligación de mostrar la información de forma clara en cada estación.
11. Battery swapping para flotas intensivas
Por último, una tendencia aún minoritaria, pero significativa para ciertos nichos: el intercambio de baterías. En 2026, varias ciudades estadounidenses están probando estaciones de swapping para taxis, motos eléctricas y flotas de reparto urbano. En lugar de esperar a que el vehículo cargue, se cambia el paquete de baterías descargado por otro ya cargado en cuestión de minutos.
Este modelo encaja especialmente bien en flotas con tiempos muy ajustados y recorridos previsibles. En Asia ya es una realidad consolidada y, si los pilotos occidentales funcionan, podría convertirse en una pieza más del puzle de recarga, complementaria a la carga rápida tradicional.
