Mitos de la carga en casa de coches eléctricos
Ariadna Arias - DICIEMBRE 24, 2025 - Puntos de recarga

Quieres cargar tu coche eléctrico en casa pero te da miedo que la factura de la luz suba muchísmo o que el sistema se sobrecargue… ¿Sabías que eso son solo mitos?
Cargar un coche eléctrico en casa se parece mucho más a cargar el móvil que a montar una central nuclear, y no tienes que preocuparte por el dinero ni por el voltaje. Vamos a ir mito por mito, desmontándolo todo, para que tengas más tranquilidad a la hora de instalar un enchufe eléctrico en tu hogar y utilizarlo.
¿Sube la factura al cargar un coche eléctrico en casa?
Este es el miedo número uno: “como enchufe el coche, la factura me llega a 300 euros”. Vamos a ponerle números para ver si eso es verdad. Imaginanemos un coche eléctrico medio, con un consumo de unos 15 kWh cada 100 kilómetros. No hace falta que te aprendas la cifra, piensa que es como si el coche “se bebiera” 15 unidades de electricidad por cada 100 km. Si cargas en horario valle (la franja barata de muchas tarifas), el kWh suele rondar, por ejemplo, los 0,10–0,15 € impuestos incluidos, según tarifa y compañía. Vamos a hacer una cuenta fácil con 0,12 € y 100 km.
Coche que gasta 15 kWh / 100 km × 0,12 € por kWh = 1,8 € cada 100 km
O sea, moverte 100 km te cuesta menos de dos euros si cargas barato en casa. Compáralo con un coche de gasolina que gaste 6 litros a los 100 km y la gasolina esté a, por ejemplo, 1,60 € el litro:
6 litros × 1,60 € = 9,6 € cada 100 km
No hace falta calculadora para ver la diferencia. Incluso aunque el precio de la luz suba un poco, el salto frente a la gasolina sigue siendo muy grande.
Otra manera de verlo:
Si haces 1.000 km al mes, con gasolina estarías en torno a 90–100 € mensuales en combustible. Con un eléctrico cargando en casa, podrías estar en el rango de 20–25 € al mes. La factura eléctrica sube, sí, pero porque dejas de pagar gasolina. Lo que cambia no es que pagues más por todo, sino dónde pagas: menos en la gasolinera, más en tu recibo de la luz.
¿Y si no tienes tarifa con horas valle?
Aquí es menos espectacular pero sigue saliendo a cuenta en la mayoría de casos. Aun cargando a un precio algo más alto (por ejemplo 0,20 €/kWh), esos mismos 100 km serían:
15 kWh × 0,20 € = 3 € cada 100 km
Sigues muy por debajo de los casi 10 € del coche de combustión.
¿Es seguro cargar el coche eléctrico si llueve?
“Yo no me fío de enchufar el coche si está lloviendo. Agua y electricidad no se llevan bien”. Por muy lógico que suene, lo cierto es que es un mito.
Los puntos de recarga y los conectores están diseñados para vivir a la intemperie. Son equipos con protección frente al agua y el polvo (lo que verás muchas veces como grado IP en las especificaciones). Dicho en cristiano: están preparados para funcionar bajo la lluvia sin electrocutar a nadie.
Cuando enchufas el coche, primero se comunica con el vehículo, comprueba que todo está bien, cierra el circuito y solo entonces comienza la carga. Si detecta un contacto deficiente, corta.
¿Puedes cargar mientras llueve a mares? Sí. Lo que no tiene sentido es manipular el cargador de cualquier manera: cables en mal estado, enchufes reventados, alargadores de dudosa calidad… eso sería igual de mala idea con un coche eléctrico que con un radiador o una lavadora. Pero si tu instalación es homologada, con su wallbox instalado por un profesional y su cable en buen estado, la lluvia no es un problema: el sistema está pensado precisamente para eso.
¿Un cargador en casa es peligroso? Incendios, sobrecargas…
No, claro que no.
Un punto de recarga doméstico (un wallbox de los de pared de toda la vida) no es una bomba de relojería. Lleva sus protecciones internas, habla con el coche para ajustar la potencia, corta si detecta algo raro y, además, debe instalarse con su propia línea dedicada desde el cuadro eléctrico, con magnetotérmico y diferencial específicos.
No hay que preocuparse: un cargador bien instalado es más seguro que tirar de un enchufe normal con una alargadera de 20 metros dando vueltas por el garaje.
¿Puede haber incendios en instalaciones de carga? Sí, igual que puede haberlos en cocinas, trasteros o cuartos de contadores cuando las cosas se hacen mal. Pero los datos que tenemos hoy no señalan al coche eléctrico doméstico como una fuente especial de incendios frente a otros usos de la electricidad. De hecho, a nivel normativo se le exige más control, más protecciones y más trazabilidad que a muchos otros aparatos.
El riesgo no está en tener un punto de carga en casa, sino en montarlo a base de chapuzas para “ahorrarse” la instalación. Si apuestas por un cargador certificado, instalado por un profesional y conectado a una instalación en condiciones, la carga en casa de tu coche eléctrico es una de las formas más seguras y controladas de usar la red.
Vivo en una comunidad de vecinos: y no voy a poder poner un punto de recarga en mi plaza
Si tienes plaza de aparcamiento en un garaje comunitario, la ley ya está de tu lado. No necesitas que la comunidad apruebe el punto de recarga por unanimidad ni nada parecido, solo comunicarlo. Lo habitual es tirar una línea desde tu propio contador hasta el garaje e instalar allí el cargador. Eso quiere decir que la energía la pagas tú directamente en tu factura de la luz, como cualquier otro consumo de tu vivienda. La comunidad no te paga nada ni te puede cobrar un suplemento eléctrico.
La ley no exige pedir permiso para ese tipo de instalación, sino informar por escrito al presidente o al administrador. Es decir, tú comunicas tu intención de instalar el punto de recarga, aportas el proyecto o la oferta de la empresa instaladora y, salvo que haya algo raro (un riesgo claro para la seguridad, por ejemplo), puedes seguir adelante. Otra cosa es que luego en la reunión haya debate, pero jurídicamente, el derecho a la recarga ya está reconocido.
En general, si vives en un edificio con garaje, el mito de en comunidad es imposible se cae bastante rápido. ¿Puede ser pesado gestionar papeles y explicar el proyecto en la junta? Sí. ¿Es jurídicamente inviable? No.
¿Hay que cambiar toda la instalación eléctrica de la vivienda para cargar un eléctrico?
No, de hecho, lo que se hace casi siempre es añadir una línea nueva dedicada desde tu cuadro eléctrico hasta el lugar donde va a ir el cargador (garaje, plaza, etc.). Esa línea lleva:
- un cable con la sección adecuada,
- un magnetotérmico,
- un diferencial,
- y al final, el wallbox.
Es decir, se crea un circuito específico solo para el coche. Eso, en una instalación moderna o medianamente decente, es una intervención bastante estándar: cableado, protecciones, fijación del cargador y, si hace falta, algo de canaleta o tubo.
¿Y cuándo se complica la cosa?
Se complica cuando la instalación de la vivienda es muy antigua, está saturada o directamente tiene problemas previos. En esos casos, el propio instalador suele ser el primero en decirte: “antes de meter aquí un cargador de 7,4 kW, hay que arreglar esto otro”. Pero eso no es culpa del coche eléctrico, sino de que la casa ya pedía una actualización a gritos.
Otra duda lógica: “si el garaje está lejos, ¿es posible?”.
En muchos edificios sí: se puede bajar cable por patinillos, usar bandejas existentes, aprovechar canalizaciones de telecomunicaciones… Cada caso es un mundo, pero no hay una regla general de “si no estás justo debajo de tu vivienda, olvídate”. Lo que cambia es la distancia, y con ella, el coste de la instalación.
Lo importante es que entiendas la idea: no se trata de desmontar toda la instalación, sino de sumar un circuito nuevo, bien dimensionado, con protecciones propias y un cargador preparado para trabajar horas sin sufrir. Igual que un día se incorporó el aire acondicionado o la vitrocerámica, ahora se suma un “electrodoméstico” más: el coche.
Dejar el coche enchufado toda la noche: ¿estropea la batería?
Para nada. Todos los eléctricos llevan un cerebro que gestiona la batería, el famoso BMS (Battery Management System). Ese sistema decide cuánta energía entra, hasta dónde se carga, cómo se equilibra cada celda y en qué momento corta. Tú ves un 100 % en la pantalla, pero por dentro la batería nunca está realmente al límite de sus posibilidades: siempre hay un margen de seguridad que el coche se guarda para sí.
Cuando dejas el coche enchufado toda la noche no está forzando la batería durante horas. Lo normal es que cargue hasta el objetivo que tenga configurado, corte y se quede tranquilo. Si baja un poco, puede hacer pequeños ajustes, pero no es un flujo constante de energía como si estuviera a tope “a presión”.
¿Dónde sí puedes cuidar más la batería? En el uso diario. Si tu coche te permite limitar la carga al 70, 80 o 90 %, lo sensato para el día a día es no ir siempre al 100 % salvo que vayas a hacer un viaje largo, ya que lo que sí castiga mucho a una batería no es dejarla enchufada, sino combinar varias cosas a la vez: temperaturas extremas, cargas rápidas continuas, mantenerla mucho tiempo al 100 % sin necesidad, y descargas profundas constantes. Pero eso aplica igual la dejes enchufada o no.
Potencia contratada: ¿tengo que subir muchos kW para poder cargar?
La potencia contratada es, simplificando mucho, la anchura de la tubería por la que entra la electricidad en tu casa. Si tienes muy poca, cada vez que sumas lavadora, horno, aire acondicionado y cargador, el contador salta. Pero casi todos los cargadores domésticos modernos permiten modular la potencia para que eso no pase. Un wallbox con gestión dinámica mide lo que está consumiendo el resto de la casa y le da al coche lo que sobra. Si en ese momento tienes todo encendido, baja la potencia de carga. Si te vas a dormir y apagas medio piso, sube y aprovecha la noche.
¿Significa eso que nunca hay que aumentar potencia? No. Si tienes una casa con muy poquita potencia contratada y quieres cargar rápido, puede tener sentido subir un tramo. Pero muchas veces, para un uso normal (poner el coche a cargar por la noche durante 6, 7 u 8 horas), no hace falta una barbaridad de kW. A veces con 3,45 kW o 4,6 kW bien gestionados ya vas sobrada para reponer lo que gastas a diario.
La pregunta práctica es: ¿cuántos kilómetros haces al día y cuántas horas puedes tener el coche enchufado por la noche? A partir de ahí, un instalador puede decirte si te basta con lo que tienes o si compensa subir un poquito.
¿Solo compensa cargar de madrugada?
Muchas tarifas eléctricas tienen horas más baratas (valle) y horas más caras (punta). Lo único que te interesa es que el coche cargue, sobre todo, cuando la energía vale menos. Pero no tienes que levantarte a las tres de la mañana a enchufar nada: tanto los coches como los wallbox permiten programar la carga.
¿Hace falta sí o sí una tarifa con discriminación horaria? No, pero ayuda. Si tienes coche eléctrico, aprovechar las horas valle suele marcar bastante la diferencia en coste por kilómetro.
¿Es ilegal o peligroso usar un enchufe normal para cargar?
Esta es delicada. Técnicamente, muchos coches incluyen un cargador de emergencia que se enchufa a un schuko normal, como si fuera un electrodoméstico potente. Legal es, y para una urgencia puede sacarte del apuro.
El problema es cuando ese apaño se convierte en la forma habitual de cargar. Un enchufe convencional y una instalación pensada para una lámpara o un aspirador no están diseñados para soportar horas y horas seguidas tragando varios kilovatios, día tras día. Ahí es donde empiezan los calentones, las clavijas negras, los plásticos deformados y los riesgos.
Además, los cargadores de viaje suelen limitar bastante la potencia para no castigar tanto la instalación. Tardas mucho más en cargar y sigues castigando un enchufe que, probablemente, ni siquiera tiene una línea dedicada ni protecciones ajustadas a ese uso.
Por eso, la recomendación es usar un enchufe normal para algo puntual, un rato, una emergencia en casa de un familiar o en un alojamiento rural, vale. Convertirlo en tu sistema de carga habitual, no. Para el día a día, lo seguro y eficiente es tener un circuito propio con un wallbox pensado exactamente para eso.
¿Instalar un cargador en casa es carísimo?
Un punto de recarga doméstico con instalación básica suele moverse, en muchos casos, en una horquilla de unos cientos de euros más o menos, dependiendo de la distancia al cuadro, la complejidad del garaje, si quieres gestión dinámica, conectividad, etc. Si la instalación es muy sencilla, el coste baja. Si el garaje está lejos o hay que hacer mucha obra, sube. Pero no estamos hablando de decenas de miles de euros ni nada parecido. A eso hay que sumar que existen ayudas públicas para la instalación de puntos de recarga que pueden cubrir una parte importante del coste, como el plan MOVES.
| Escenario | Concepto | Coste aproximado sin ayudas | Ayuda pública típica* | Coste final orientativo |
|---|---|---|---|---|
| Instalación básica en vivienda | Wallbox 7,4 kW | 500 € – 900 € | 0 € – 500 € | 400 € – 1.000 € |
| unifamiliar (cable corto, | Mano de obra + cableado sencillo | 300 € – 600 € | Incluida en el tope subvencionable | |
| cuadro cerca del garaje) | Legalización / boletín / tramites | 80 € – 150 € | Incluida | |
| Total | 900 € – 1.650 € | Hasta un 40–70 % del total (según programa y CCAA) | 400 € – 1.000 € | |
| Instalación en garaje comunitario | Wallbox 7,4 kW | 500 € – 900 € | 0 € – 500 € | 600 € – 1.400 € |
| (línea desde contador individual, | Mano de obra + cableado (tramos | 500 € – 1.200 € | Parte subvencionable | |
| tiradas largas / bandejas) | largos, bandejas, fijaciones) | |||
| Legalización / proyecto sencillo | 100 € – 200 € | Incluida | ||
| Total | 1.100 € – 2.300 € | Hasta un 40–70 % del total | 600 € – 1.400 € | |
| Instalación compleja / garaje | Wallbox “smart” (gestión dinámica, | 800 € – 1.300 € | 0 € – 600 € | 1.000 € – 2.000 € |
| lejos, mucho cable y obra ligera | wifi, control de potencia, etc.) | |||
| Mano de obra + canalizaciones | 900 € – 2.000 € | Parte subvencionable | ||
| Obra civil puntual (zanjas, | 200 € – 500 € | En algunos programas, sí | ||
| perforaciones, etc.) | ||||
| Total | 1.900 € – 3.800 € | Hasta un 40–70 % del total (con tope) | 1.000 € – 2.000 € |
*Las ayudas tipo MOVES III (y los programas que lo están sustituyendo en algunas CCAA) suelen cubrir un porcentaje del coste de la instalación del punto de recarga doméstico, con un tope máximo por vivienda. Históricamente se ha movido entre el 40 % y el 70 % del coste subvencionable, con extras en zonas rurales o para ciertos perfiles (autónomos, pequeñas empresas, etc.). El esquema puede cambiar según la comunidad y el nuevo marco de ayudas.
