Madrid se disputa el primer puesto de la movilidad eléctrica
Ariadna Arias - DICIEMBRE 18, 2025 - Movilidad sostenible

Madrid concentra el mayor número de matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos pero, ¿su infraestructura está a la altura?
España ya supera los 48.900 puntos de recarga públicos operativos según el recuento de noviembre de 2025 de AEDIVE. Si a eso le añadimos que, en noviembre, uno de cada cuatro vehículos matriculados eran híbridos o eléctricos, entendemos que la transición a la movilidad eléctrica está avanzando a pasos agigantados. Y la Comunidad Autónoma que se disputa el primero puesto de la movilidad eléctrica es, sin duda, Madrid.
¿O no?
Madrid, a la cabeza de las matriculaciones, aunque no de puntos de recarga
La Comunidad de Madrid sigue siendo una de las más activas en cuanto a movilidad eléctrica, empujando la transformación con fuerza. Ahora mismo concentra más del 36% de las matriculaciones de vehículos eléctricos de toda España y más de la mitad de los híbridos enchufables, según datos del propio Gobierno de Madrid. A esto se suma que ya es la región con mayor penetración de coches “eco” en su parque móvil: un 9,1% de los turismos en circulación son híbridos o eléctricos, muy por delante de Cataluña (5,1%) y Baleares (4,7%), según UNESPA.
Sin embargo, aunque Madrid está a la cabeza en número de matriculaciones, no ocurre lo mismo en infraestructura. Cataluña le gana, ya que cuenta con casi 5.000 puntos de recarga más que la Comunidad de Madrid.
Del ranking de enchufes al ranking de experiencia
Cataluña lidera en volumen absoluto de puntos de recarga, superando a Madrid en 5.000 (12.000 en total) y con una fuerte concentración de cargadores rápidos en los grandes corredores viarios, especialmente en la AP-7 y los ejes litoral e interior que conectan Barcelona con Francia, Valencia o el interior peninsular. Allí se instalan auténticos “hubs” de recarga con varios surtidores de 150 kW o más, pensados para que un viaje largo no suponga estar dando vueltas para encontrar enchufe.
En el caso madrileño, la red ronda los 7.000 puntos de recarga distribuidos por toda la región, pero solo unos 1.500 ofrecen carga de alta potencia. Si bajamos el zoom hasta la capital, el panorama es aún más concreto: a cierre de 2024 había 184 electrolineras de acceso público, y únicamente 45 permitían recargas muy rápidas, por encima de los 100 kW. Además, estos puntos de carga para coches enchufables solo estaban presentes en 67 de los 131 barrios en los que se divide Madrid ciudad, lo que deja todavía muchas zonas sin una cobertura real de recarga rápida.
Lo parte positiva es que Madrid está apostando por la integración en la vida cotidiana: una parte importante de los nuevos puntos de alta potencia se está instalando en aparcamientos de centros comerciales, parkings urbanos y nudos de conexión metropolitana. La idea es que el conductor pueda aprovechar la parada habitual para recargar, más que depender únicamente de áreas de servicio en carretera. Es una estrategia distinta a la catalana, menos volcada en el corredor internacional y más en el “día a día” de quienes viven y trabajan en el área metropolitana.
Sobre el papel, ambos territorios pueden sacar pecho: muchos enchufes, cada vez más potentes. El problema aparece cuando dejamos el Excel y nos vamos a la realidad. Según los últimos datos de AEDIVE, la media de uso de la infraestructura de recarga pública en España ronda el 5,8 % del tiempo disponible, una cifra incluso algo por debajo de la de 2023. Es decir: de cada 24 horas, el punto solo está en uso alrededor de una hora y media. Uno de los motivos: que los coches híbridos apenas se enchufan, solo se utiliza su motor de gasolina.
Eso abre una pregunta incómoda para cualquier ranking: ¿de qué sirve liderar en número de enchufes o de coches eléctricos si la red de recarga nos chiva que apenas se está usando? Y aquí es donde toma relevancia que el Gobierno apueste por crear una red eléctrica fiable, sólida, y de la mano de empresas de confianza, como Emotion, que ya están liderando la instalación de cientos de puntos de recarga por toda España.
AFIR, 2030/2035 y cuántos enchufes harán falta
La foto de hoy es solo el principio. La regulación europea ha subido mucho el listón con el Reglamento AFIR (Alternative Fuels Infrastructure Regulation), que obliga a todos los Estados miembros a desplegar una red mínima de recarga rápida a lo largo de los grandes corredores:
- A partir de 2025, debe haber estaciones de carga de al menos 150 kW cada 60 km en la red básica TEN-T para coches y furgonetas.
- Para camiones y autobuses, la cobertura de puntos de alta potencia deberá estar completa en 2030, con distancias máximas de 60–100 km según el tipo de vía.
España, además, maneja sus propias previsiones. Distintos estudios apuntan a que serán necesarios entre 120.000 y 220.000 puntos de recarga públicos en 2030 para acompañar los objetivos de descarbonización y el crecimiento previsto del parque eléctrico. A día de hoy, con algo menos de 50.000 puntos operativos, el país tiene que más que duplicar la red en cinco años y multiplicar de forma muy notable la potencia instalada, pasando de unos 1,1 GW a más de 5 GW de capacidad de recarga antes de 2030.
En paralelo, el parque de vehículos también va a cambiar de escala: se estima que España pasará de unos 350.000–400.000 vehículos eléctricos en 2025 a alrededor de 5 millones en 2030, entre turismos y vehículos comerciales ligeros.
Para Madrid esto significa dos cosas:
- Como nodo clave de los corredores TEN-T, está obligada a reforzar sus ejes de alta capacidad (radiales, M-40, M-50, conexiones con Castilla-La Mancha y Castilla y León) con carga rápida y ultrarrápida.
- Como gran área metropolitana, tendrá que multiplicar los enchufes en barrios, parkings, comunidades de propietarios y polígonos, porque buena parte de los conductores no tiene garaje propio.
Si estas exigencias se cumplen la ciudad tendrá una palanca muy potente para seguir recortando emisiones locales y cumplir los grandes hitos: neutralidad climática en 2050 y fin de las ventas de turismos de combustión en 2035 en la UE.
Aunque la movilidad eléctrica todavía está en fase de expansión y queda mucho camino por recorrer, Madrid, junto a Barcelona, se ha consolidado como uno de los grandes motores de la transición. Con un poco de impulso, podría llegar a convertirse en el líder de la movilidad eléctrica en España.
