Conducir sin manos: Tesla, EEUU y Europa

En abril de 2026, la autoridad neerlandesa RDW concedió una homologación al sistema FSD Supervised de Tesla, convirtiéndose en el primer país de la Unión Europea en autorizar este sistema tras 18 meses de pruebas y más de 1,6 millones de kilómetros de datos recopilados en carreteras europeas. No hablamos de una autorización general para toda Europa ni de conducción autónoma plena, pero sí de la primera luz verde formal dentro de la UE, algo que en 2025 aún no se concebía. Podemos, por tanto, decir que Europa ha dado un primer paso hacia la conducción sin manos.
¿O no?
Tesla ya no está en el punto de partida, pero tampoco ha llegado a la meta. Su sistema requiere supervisión constante del conductor y no equivale a un coche que pueda circular solo sin responsabilidad humana. La propia RDW lo define como un sistema de asistencia de Nivel 2, lo que significa que el conductor debe mantener la atención en la carretera y estar listo para retomar el control en todo momento; no puede dedicarse a otras actividades. Mientras tanto, países como Alemania, Francia, Italia y España ya han iniciado sus propios procesos de reconocimiento, lo que confirma que Europa empieza a moverse, aunque con cautela.
¿Tesla ha creado un coche que se conduce solo?
Elon Musk lleva años prometiendo que la conducción autónoma completa está a la vuelta de la esquina. Y puede que esté a puntito de conseguirlo. El sistema FSD Supervised de Tesla, disponible en fase de pruebas en Estados Unidos, permite que el coche realice maniobras autónomas como cambiar de carril, girar en cruces urbanos, frenar ante peatones o reaccionar ante vehículos mal estacionados.
El objetivo final es que el conductor pueda retirar las manos del volante y dejar que el coche tome el control, incluso dentro de una ciudad. Sin embargo, es importante no confundir las capacidades técnicas con el marco legal: el FSD Supervised está homologado en Europa como un sistema de Nivel 2 avanzado (también llamado Level 2++ en el sector). Esto significa que el conductor siempre debe estar atento y disponible para intervenir; el coche no puede conducirse solo ni libera al conductor de su responsabilidad.
En Europa, el FSD está bloqueado en la mayoría de países. Hasta el 10 de abril de 2026, ni las autoridades nacionales ni los organismos de homologación comunitarios habían dado luz verde a su despliegue. En junio de 2025, Musk pidió desde su cuenta de X (antes Twitter) el apoyo de los usuarios europeos para acelerar el proceso. “El FSD salvará vidas”, escribió. Poco después, la marca difundió vídeos de sus coches circulando de forma autónoma por Roma y París.
Aun así, de momento, los únicos vehículos autorizados para circular con sistemas de conducción de nivel 3 en el continente son los equipados con Ford BlueCruise y el nivel 3 de Mercedes-Benz, y solo en condiciones muy específicas. El FSD de Tesla, aprobado como Nivel 2, opera en una categoría distinta.
El problema viene cuando, desde la otra orilla, llegan noticias desfavorables a Tesla…
Estados Unidos investiga a casi tres millones de coches autónomos Tesla
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico (NHTSA) de EE.UU. abrió en octubre de 2025 una investigación preliminar sobre 2,88 millones de vehículos Tesla equipados con el FSD o con versiones avanzadas de su sistema de asistencia. El motivo: posibles infracciones de tráfico cometidas con el modo autónomo activado.
Según los primeros informes, la NHTSA recibió más de 50 avisos de irregularidades y documentó 58 incidentes concretos. En algunos casos, los coches cruzaron semáforos en rojo; en otros, circularon en sentido contrario al cambiar de carril. Lejos de ser incidentes menores, cuatro de los choques registrados resultaron en lesiones. Además, la investigación se complicó cuando Tesla solicitó dos prórrogas consecutivas para entregar los datos requeridos por la agencia, generando dudas sobre cómo la compañía organiza su propia información de seguridad. La NHTSA llegó a describir la primera prórroga como una “acomodación final”, algo que no se cumplió.
Los incidentes ponen en entredicho la seguridad del sistema y explican la cautela europea. Y es que no es la primera vez que el regulador estadounidense investiga a Tesla por este motivo. La diferencia, esta vez, está en la magnitud del caso y en el momento: justo cuando la empresa intenta abrirse paso en Europa.
¿Es posible conducir sin manos en 2026?
Sí, pero con matices importantes.
Conducir sin manos sigue siendo una promesa parcialmente cumplida. Aunque el software de Tesla ha avanzado de forma notable, la autonomía total sigue fuera del alcance de la legislación actual. Europa mantiene una regulación mucho más estricta que Estados Unidos. Los sistemas de nivel 3 (los que permiten soltar el volante, pero exigen atención continua del conductor) solo están autorizados en condiciones muy concretas y requieren homologación previa por parte de las autoridades nacionales.
En este sentido, el FSD de Tesla opera en Europa como sistema de Nivel 2: el conductor no puede apartar los ojos de la carretera aunque el coche lleve el volante. La novedad real es que Países Bajos rompió el hielo en abril de 2026, y otros países avanzan rápido: Alemania, Francia e Italia estudian el reconocimiento de la homologación neerlandesa en un plazo de semanas, y en España la DGT ya supervisa 30 vehículos Tesla en circulación bajo el programa ES-AV, con lanzamiento comercial previsto antes del verano de 2026.
Lo que no puede decirse todavía es que el FSD haya conquistado Europa ni que Tesla haya logrado la conducción autónoma total que lleva años prometiendo.
En Estados Unidos, la regulación varía por estados y es más permisiva en algunos territorios, lo que ha permitido a Tesla avanzar más rápido. El precio, sin embargo, ha sido una larga lista de incidentes y una reputación bajo escrutinio.
Tesla defiende que su sistema aprende de los millones de kilómetros que recorren sus coches a diario. Sus vehículos recopilan información de tráfico real, lo que permite al software mejorar su rendimiento con el tiempo. Según Musk, esa es la gran diferencia con sus competidores: el FSD no se entrena en simulaciones, lo hace en el mundo real.
Esa ventaja, sin embargo, también tiene un reverso. Para comportarse de manera más “natural”, el sistema a veces imita comportamientos humanos, incluso cuando eso implica no respetar estrictamente una norma de tráfico. En varias pruebas con robotaxis, por ejemplo, se ha observado que los vehículos reaccionan ante la presencia policial o ejecutan maniobras de frenado brusco para evitar situaciones de riesgo.
Para los expertos, esta búsqueda de una conducción “más humana” es una línea muy fina entre la adaptabilidad y la imprudencia. Un coche autónomo no debería comportarse como un conductor humano; debería hacerlo mejor, y hasta que no lleguemos a ese punto, habrá que ser prudentes.
La aprobación del FSD: una pieza clave para Tesla
Más allá del prestigio tecnológico, la aprobación del FSD en Europa es un hito comercial. Tesla ha convertido este sistema en una de sus grandes promesas: “Compra hoy tu coche, mañana podrá conducirse solo”.
El problema es que esa promesa aún no se ha cumplido del todo. Y la compañía necesita resultados. En Europa, el FSD Supervised tiene un precio de 99 € al mes para clientes estándar, 49 € al mes para propietarios que ya cuenten con el Advanced Autopilot, y una opción de compra única por 7.500 €. Además de los ingresos recurrentes, su aprobación reforzaría la imagen de Tesla como la empresa que lidera la próxima gran revolución del automóvil.
Mientras tanto, sus competidores también se mueven. Mercedes-Benz ya ofrece conducción de nivel 3 en Alemania y Nevada; Ford ha lanzado su sistema BlueCruise en el Reino Unido; y otros grupos como BMW y Stellantis avanzan en proyectos similares. Si Tesla se queda atrás en la aprobación europea, podría perder el liderazgo simbólico que durante años ha reivindicado.
En Europa seguimos dándole vueltas a la ética y la regulación de un sistema de conducción que ha llegado para quedarse. La conducción autónoma plantea preguntas que van más allá de la ingeniería: ¿quién es responsable en caso de accidente? ¿Hasta qué punto puede un algoritmo decidir por encima de un ser humano? ¿Y qué nivel de riesgo estamos dispuestos a aceptar en nombre del progreso?
La respuesta regulatoria europea no está siendo rápida. El Comité Técnico de Vehículos a Motor de la Comisión Europea ya celebró una primera sesión para evaluar el caso Tesla, pero la votación formal que permitiría una aprobación en toda la UE no se espera antes de julio de 2026, con un escenario más realista en torno a octubre. Mientras tanto, países del norte de Europa como Suecia, Finlandia y Noruega han expresado reservas concretas: desde la capacidad del sistema para operar en carreteras heladas hasta si el propio nombre “Full Self-Driving” puede inducir a error a los conductores.
La tecnología, por sí sola, no basta. Y mientras Tesla muestra vídeos de coches circulando sin manos por las calles de París o Roma, los reguladores europeos observan con cautela, conscientes de que un paso en falso puede costar caro. Tesla ha logrado un primer avance real en Países Bajos, pero ese paso no equivale a una autorización plena ni a conducción autónoma real: sigue siendo un sistema supervisado, de Nivel 2, con límites claros y con toda Europa aún por conquistar.





