55.000 puntos públicos y aún así es mejor cargar el coche eléctrico en casa

Ariadna Arias

Escrito por Ariadna Arias

julio 10, 2026

Puntos de recarga

cargar el coche eléctrico en casa

España cerró el primer trimestre de 2026 con 55.077 puntos de recarga eléctrica pública. Esta cifra da la impresión de que la red eléctrica ya está bien nutrida y cargar fuera de casa es más sencillo que nunca.

Sin embargo, a cierre de 2025, ANFAC contabilizaba 16.340 puntos instalados y fuera de servicio, mientras la red seguía muy condicionada por la baja potencia: alrededor del 70% de los puntos operativos eran de hasta 22 kW. España sigue teniendo una red pública que no siempre es tan útil, tan rápida ni tan fiable como parece desde fuera.

España ya tiene miles de cargadores públicos pero la mayoría están inoperativos

España pasó de 53.072 puntos operativos a cierre de 2025 a 55.077 en el primer trimestre de 2026, según el Barómetro de ANFAC recogido por Diario de Transporte. La red sigue creciendo y la movilidad eléctrica es, ahora, más posible que nunca. El problema es que una parte relevante de esa red todavía no está disponible cuando llega el conductor. Hubo 16.340 puntos fuera de servicio a cierre de 2025 y el 70% de los puntos operativos eran de hasta 22 kW. Un cargador de hasta 22 kW puede encajar perfectamente en un centro comercial, un aparcamiento de larga estancia o una zona donde el coche va a pasar varias horas parado. Pero, si estás de viaje, si no quieres dejar el coche media mañana enchufado o si tu día a día no te permite organizar la recarga como una actividad en sí misma, esa red pierde mucho valor porque te obliga a perder el tiempo.

Por lo tanto, aún queda camino por recorrer… Y en ese sentido, los conductores se fían siempre más de tener un cargador eléctrico en casa.

Viajar en eléctrico es más fácil que antes, pero aún no siempre es cómodo o barato

Tenemos más cargadores eléctricos, sí. Poco a poco, la movilidad eléctrica se está convirtiendo en algo real. En ciudades ya es un método fiable de transporte. Sin embargo, en la movilidad de paso la recarga falla. Ahí es donde el wallbox doméstico conserva toda su lógica. Cargar en casa elimina casi toda la fricción que sigue teniendo la red pública: no dependes de encontrar un punto libre, no necesitas desviar el trayecto, no te expones a llegar y descubrir que el cargador está averiado o desconectado, y tampoco tienes que reorganizar la semana en función de cuándo vas a poder enchufar el coche. La recarga deja de ser una tarea aparte y pasa a integrarse en la rutina. El coche carga mientras tú estás en casa, no mientras tú buscas hueco para cargarlo. Y esa comodidad, en un uso diario, sigue pesando más que el tamaño del mapa de cargadores disponibles.

Además, en casa puedes adaptar la carga a las horas más favorables del precio eléctrico, algo especialmente relevante en España, donde la diferencia entre horas caras y horas baratas puede ser muy amplia y donde el patrón ha cambiado bastante con el peso creciente de la fotovoltaica. En 2024, por ejemplo, El País señalaba que en el mercado regulado las horas más baratas ya no se concentraban siempre de madrugada, sino a menudo en las franjas de más sol, con diferencias de precio de varias veces entre unas horas y otras. Esa elasticidad juega mucho más a favor del usuario doméstico que del conductor que depende de una recarga pública con tarifas fijas o más altas. Incluso la OCU, en una referencia recogida este año por la SER, subrayaba que la recarga doméstica en horario favorable sigue siendo claramente más barata que muchas opciones públicas

CaracterísticaRed PúblicaCarga en Casa (Wallbox)
DisponibilidadIncierta (sujeta a ocupación o averías).100% garantizada.
ComodidadRequiere desvíos y tiempos de espera.Máxima. Llegas, enchufas y listo al día siguiente.
CosteTarifas fijas o elevadas.Muy bajo. Permite aprovechar tarifas en horas valle/solares.
Uso idealViajes largos o emergencias.Rutina diaria.

Cargar el coche eléctrico en casa sigue siendo mejor

La red pública española ya no puede leerse como un desierto. Ha crecido, tiene más presencia territorial y cada vez permite hacer más cosas que antes. Pero eso no significa que haya llegado al punto en el que muchos conductores puedan olvidarse por completo de la carga vinculada. Sigue habiendo demasiados puntos fuera de servicio, demasiado peso de la baja potencia y demasiados casos en los que la infraestructura existe, pero no resuelve bien lo que el usuario necesita en el momento en que lo necesita. Y esa diferencia, que sobre el papel parece pequeña, en la práctica pesa mucho.

Por eso, cargar en casa sigue valiendo más de lo que a veces parece. No solo porque suele salir mejor de precio, sino porque elimina casi toda la fricción cotidiana que todavía acompaña a parte de la carga pública.

Preguntas frecuentes sobre cargar en casa o en la red pública

¿Con más de 55.000 puntos públicos sigue mereciendo la pena instalar un wallbox?

Sí, para muchos conductores sigue mereciendo la pena. El tamaño de la red pública ha crecido, pero eso no elimina problemas de operatividad, baja potencia o falta de continuidad útil en ciertos trayectos. Si puedes aparcar en plaza propia y usas el coche a diario, el wallbox sigue ofreciendo una ventaja muy clara en comodidad, previsibilidad y, en muchos casos, coste por recarga.

¿La red pública española está preparada para ser mi única opción?

Depende mucho de dónde vivas, de cómo uses el coche y de la potencia real de los puntos que tengas cerca. Para algunos perfiles puede ser suficiente, sobre todo en grandes áreas urbanas o si el coche se usa poco. Pero para muchos otros sigue siendo una red de apoyo más que una solución base, precisamente porque una parte relevante de la infraestructura es lenta, otra parte no está operativa y algunos corredores todavía no ofrecen una experiencia de paso todo lo cómoda que deberían.

¿Qué pasa si cerca de mí hay cargadores, pero son lentos?

Pasa que, en la práctica, esa red puede no resolver bien tu rutina. Un punto lento puede servir si el coche va a pasar muchas horas parado, pero pierde mucho valor si necesitas una recarga ágil o si no quieres convertir la carga en una tarea aparte. Ese es precisamente uno de los grandes límites del mapa actual: hay cobertura, sí, pero no siempre cobertura útil para todos los usos.

¿Un wallbox es solo una cuestión de precio?

No. El precio importa, claro, y la carga doméstica suele partir con ventaja frente a muchas opciones públicas. Pero el argumento principal muchas veces no es económico, sino práctico. Un wallbox convierte la recarga en algo casi invisible dentro de la rutina: llegas, enchufas y al día siguiente el coche está listo. Para muchos usuarios, esa comodidad vale tanto como el ahorro.

¿Entonces la red pública ya no importa?

Importa muchísimo. De hecho, será cada vez más importante para viajar, para quienes no pueden cargar en casa y para consolidar el coche eléctrico como opción generalista. Pero una cosa no quita la otra. Cuanto más crece el mercado, más sentido tiene que la carga pública se use como infraestructura de apoyo y que la carga base, cuando sea posible, se resuelva en casa. Ahí es donde el sistema funciona mejor para casi todos.

Ariadna Arias

Escrito por Ariadna Arias

Ariadna Arias estudió Periodismo en la Universidad de Santiago de Compostela y completó un Máster en Periodismo Político Internacional. Además de escritora, en los últimos años se ha especializado en movilidad sostenible, siguiendo de cerca la evolución del coche eléctrico y contando, desde hace más de tres años, cómo esta revolución está transformando nuestra forma de movernos.

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